lunes 8 de octubre de 2007

El amor... ¿se acaba?


El amor, el amor, el amoooor...

Cuando una relación comienza todo es bonito, dulce, emocionante, es muy fácil percibir el amor que existe entre los dos seres, el solo mirar a la otra persona hace palpitar tu corazón, de tal manera que eres consciente de que tu corazón late...

Las primeras salidas, las primeras citas, causan emociones incomparables. Los detalles de amor, las flores, los recaditos, los mails, los mensajitos, las llamadas telefónicas, las canciones dedicadas, los poemas, los besos, las miradas, las sonrisas, todo ese ambiente embriagante de amor... duran poco, terminan como una ráfaga de viento si el amor no se alimenta por parte de ambos, porque aunque uno luche por el amor que siente, éste se enfría si la otra persona no contribuye de la misma forma, el amor debe ser correspondido. Entonces no se puede decir que el amor se muere, al amor lo matamos.

Cuántas personas viven al lado de otra tratando de alimentar su "amor", manteniendo su relación de la esperanza, esperando que todos esos detalles, esas miradas, esos besos de ayer, vuelvan...

Todo esto me puse a pensar, tras leer la historia de una chica que nos da su consejo al respecto, después de pasar 4 años con la persona que creía amar, esperando que él le correspondiera, viviendo de las migajas de su "amor":

"No esperen mucho junto a una persona que no se derrite ni ansía verlos, si no demuestra su amor y no es capaz de gritarlo a los cuatro vientos, eso no quiere decir que sea tímido, sino que es un mentiroso. No se puede esconder el amor, pues este brota solo con mirarlo a los ojos. No se dejen engañar. Busquen el amor verdadero y correspondido. Y si se equivocan a la primera, no se den por vencidos, la vida no termina ahí. Siempre podrán intentarlo de nuevo, ustedes marcan la diferencia al enfrentar un nuevo cambio, solo háganlo y por difícil que parezca podrán observar que siempre hay algo nuevo que experimentar."

Uffff, sí que me puso a pensar...

miércoles 3 de octubre de 2007

Necesito que alguien me consienta


Desde mi ausencia en este espacio, hace varios días, ya convertidos en meses, sigue sin pasar nada interesante en mi vida. Soy la misma Carolina tontita, idealista y soñadora, y aunque ya con algunas ilusiones rotas, todavía con muchas más en el corazón.

Además, algo rarísimo me ha pasado desde junio, ¡he sentido tanta necesidad de afecto! , es raro porque no recuerdo que lo sintiera antes. Siempre había sido muy autosuficiente, totalmente independiente, no me gustaba que me consintieran, me halagaba que lo hicieran, pero no me hacía falta. Y ahora pasa que siento la enorme necesidad de contar con alguien que me cuide, me consienta, me apapache, me escuche, me abrace, me diga cosas lindas... tanto, que he llegado al punto extremo de ¡¡¡pedirle a mis amigos que me consientan!!! Sí, así como lo leen, no se rían, no se burlen por favor... le he pedido a mis amigos que me consientan. Por supuesto son tan lindos que no faltó quien acudiera a mi llamado, y aunque de lejitos, trataron de colmar mi ansia de cariño. Debe sonar patético, lo sé, pero me he sentido tan frágil, tan susceptible... como si esos días difíciles de cada mes hubieran llegado a instalarse en mi vida.

No es tan malo como suena, pero sí es un poquito triste y patético andar pidiendo cariño ¿no creen? En fin, vine a deshogarme un poco en este mi entrañable espacio abandonado. Quiero venir pronto, espero que el tiempo me lo permita, es decir, espero ser capaz de administrar mi tiempo para poder venir más seguido y poder visitar a mis antiguos lectores.