miércoles 21 de febrero de 2007

Algo doloroso que he aprendido...


...y que resuena en mis oídos, en mi mente, en mi corazón... que el hacer daño a alguien también te hace daño.

3 comentarios, Haz el tuyo no seas tímid@:

Elizabetha dijo...

no hay nada mas cireto...una parte de nuestra bondad y dignidad nos abandona meneando la cabeza tristemente cuando osamos causar daño en forma artera y premeditado a otro....sobre todo porque el otro es tambien una proyección de nosotrso mismos, un espejo en que nos reflejamos...y nuestra crueldad s e devuelve a nuestra vida de una forma o de otras...lo se poruqe lo he hecho,...y me he sentido agonizante al darme cuenta de mi pecado

Carolina dijo...

Elizabetha, gracias por tu comment, como siempre. Pero dime ¿qué pasa si haces daño sin quererlo? ¿No es más agonizante no querer hacer daño y aún así hacerlo? ¿Cómo detenerlo si no está en tus manos? :(

Elizabetha dijo...

Bueno...cuando he hecho daño sin proponermelo me he disculpado sinceramente...creo que la disculpa honrada es el mejor balsamo para el mal que henos hecho y el mejor castigo para nuestros errores...por
cuesta terriblemente encontrar la fuerza y las palabras para hacerlo...da vergüenza por eso es meritorai...ahora si no nos podemos discupar...aprenderemos a callarnos o elgir bien nuestros gestos para evitar cualquier dolor a los demas...pero insisto..la disculpa es lo mejor...y hay MILES de forma de hacerla incluso sin decir nada.